Hace unos pocos días cayó en mis manos un libro de esos que te cambian la concepción que tenías hasta ese momento del mundo. Reconozco que era una de esas lecturas que siempre tienes pendiente, pero que nunca encuentras el momento de empezar. Se trata de "La gran brecha" de Joseph E. Stiglitz, nada menos que Premio Nobel de Economía en 2001.
A lo largo de sus cuatrocientas y pico páginas, Stiglitz argumenta que la desigualdad no es inevitable, ni es consecuencia de leyes inexorables de la economía. Es una cuestión de políticas y estrategias. Resulta sorprendente como un 1%, o incluso menos (puede que un 0,1%), posea los recursos económicos necesarios del 99% restante, entre los que nos hallamos la inmensa mayoría de la ciudadanía, por mucho que haya gente que no lo crea y siga dividiéndose en derechas e izquierdas.
Una gran brecha separa a los muy ricos de los demás, y esa desigualdad,
hoy en el centro del debate económico y político, se ha convertido en una preocupación
cada vez más acuciante incluso para ese famoso 1 por ciento privilegiado, que
empieza a ser consciente de la imposibilidad de lograr un crecimiento económico
sostenido si los ingresos de la inmensa mayoría están estancados. La
desigualdad es la mayor amenaza para la prosperidad. Es imposible dejar atrás estos años durísimos si la recuperación económica no es sostenible y llega a ese 99%, estimulando el crecimiento e incrementando las oportunidades y la igualdad. No estamos tanto ante una cuestión ideológica sino ante una nueva forma de abordar la política económica, máxime en una época definida por el cansancio de la ciudadanía hacia la política y ante la incertidumbre económica. Somos ese 99%, que nadie lo olvide.

No hay comentarios:
Publicar un comentario