jueves, 21 de julio de 2016

El mundo que viene

Se avecina un mundo aún más cambiante y disruptivo que el actual, cada vez más global y competitivo, donde la tecnología, los idiomas y la movilidad se convertirán en los factores más determinantes a la hora de encontrar trabajo o de adaptarse a la nueva realidad laboral. Todos y cada uno de los sectores que conocemos sufrirán profundos cambios y ofrecerán también nuevas oportunidades.
 
Las empresas que consigan atraer el mayor talento posible y tengan vocación de ser globales tendrán muchas más oportunidades de mantenerse en el tiempo. La transformación digital y el "big data" serán, a mi modo de ver, dos de los retos más importantes de los próximos años. La economía digital y colaborativa han abierto el camino que se hace difícilmente retornable.
 
La educación también sufrirá cambios significativos en la manera de entender el modelo educativo, hoy en día totalmente obsoleto, y la relación profesor-alumno. Aprendemos por imitación y memorización, sin dejar apenas espacio al desarrollo de otras capacidades, las "skills" que dicen los anglosajones. Por otro lado, debe hacerse un estudio profundo y serio sobre los perfiles que demanda esta sociedad y adaptar nuestro modelo universitario a éstos. Seguimos produciendo perfiles que no son necesarios o tienen poca demanda en el mundo actual, mientras que hay perfiles, sobre todo digitales, que no se cubren por falta de formación técnica. Además, en los próximos años veremos profesiones que hoy en día ni siquiera existen o están por inventar.
 
En otro orden de cosas, el modelo que tradicionalmente nos han vendido (estudios universitarios, hipoteca, coche, vacaciones y puesto de trabajo para toda la vida) se ha venido abajo hace ya tiempo. Compramos ese pack completo de vida y al final resulta que no es tan real como parecía. Debemos ser mucho más amplios y valorar otros tipos de vida, ya sea vivir de alquiler o en el medio rural, o ser tu propio jefe en lugar de querer ser funcionario.
 
Por último, el mundo se enfrenta a problemas que parecen difíciles de solucionar, al menos a corto plazo: el terrorismo, el desprecio hacia la clase política, los nacionalismos e independentismos, donde hace falta aunar y redoblar esfuerzos, sin caer en errores del pasado.