domingo, 20 de noviembre de 2016

Vivir en modo "beta"

Actualmente vivimos en un mundo que avanza a unos niveles de vértigo y a veces nos cuesta muchísimo adaptarnos e integrarnos en él. Se podría decir que es un mundo con infinidad de velocidades, tantas como personas, como realidades distintas. Tan pronto parece que habitamos en una de esas velocidades, que cambiamos de paradigma y nos pilla en fuera de juego a nada que te despistes un poco. Es una ruleta que nunca para, si no pasas a la siguiente velocidad, estás totalmente "out".
 
Para varias generaciones, este modo de entender la vida es impensable, entre otras cuestiones porque habían comprado, libremente o no, lo que podríamos calificar de un pack completo de vida: tener estudios universitarios, a poder ser los que elegía el cabeza de familia, un trabajo fijo que permitiese llegar a fin de mes y a poder ser para toda la vida, comprarse una casa propia aunque tuvieras que hipotecarte de por vida, un coche último modelo y preferiblemente mejor que el del vecino, casarse y tener familia y unas vacaciones en la playa al menos una vez al año, que nunca hacen daño. A esto se suma el problema que en este país se ha tenido tradicionalmente con la propiedad privada: si en el Antiguo Régimen el factor fundamental sobre el que gira el status y desarrollo personal es la posesión de la tierra, ésta ha mutado hoy en día al ladrillo. De esos polvos vinieron estos lodos.
 
Sin embargo, las nuevas generaciones, quizás por necesidad o quizás por aperturismo mental, han cambiado la manera de abordar su vida. No les importa tanto la propiedad y su capacidad de adaptación es sencillamente asombrosa. Probablemente, la crisis que padecemos en la actualidad, no solamente económica, tan sólo ha venido a ratificar un cambio de era. Veremos cómo evoluciona el mundo. Pero si hay algo que caracteriza hoy en día a nuestra sociedad es, sin lugar a dudas, que vive continuamente en modo "beta", en una especie de reseteo continuo en el que el ser humano va progresivamente adaptándose y formándose para poder competir en un mundo cada día más global y tecnológico. Pensemos que la mayoría de profesiones del futuro ni siquiera existen hoy. Asimismo, la universidad es incapaz de formar los perfiles que requiere la sociedad. Es posible que en el futuro no sea necesario tener estudios universitarios o ni siquiera sea necesario tener un jefe. Ante este cambio de paradigma, debemos de acudir de inmediato a la acción y a salir de nuestra zona de confort. No valen excusas, hay que elegir entre vanguardia o sofá. Quizá vivir en modo "beta" no esté tan mal.

jueves, 21 de julio de 2016

El mundo que viene

Se avecina un mundo aún más cambiante y disruptivo que el actual, cada vez más global y competitivo, donde la tecnología, los idiomas y la movilidad se convertirán en los factores más determinantes a la hora de encontrar trabajo o de adaptarse a la nueva realidad laboral. Todos y cada uno de los sectores que conocemos sufrirán profundos cambios y ofrecerán también nuevas oportunidades.
 
Las empresas que consigan atraer el mayor talento posible y tengan vocación de ser globales tendrán muchas más oportunidades de mantenerse en el tiempo. La transformación digital y el "big data" serán, a mi modo de ver, dos de los retos más importantes de los próximos años. La economía digital y colaborativa han abierto el camino que se hace difícilmente retornable.
 
La educación también sufrirá cambios significativos en la manera de entender el modelo educativo, hoy en día totalmente obsoleto, y la relación profesor-alumno. Aprendemos por imitación y memorización, sin dejar apenas espacio al desarrollo de otras capacidades, las "skills" que dicen los anglosajones. Por otro lado, debe hacerse un estudio profundo y serio sobre los perfiles que demanda esta sociedad y adaptar nuestro modelo universitario a éstos. Seguimos produciendo perfiles que no son necesarios o tienen poca demanda en el mundo actual, mientras que hay perfiles, sobre todo digitales, que no se cubren por falta de formación técnica. Además, en los próximos años veremos profesiones que hoy en día ni siquiera existen o están por inventar.
 
En otro orden de cosas, el modelo que tradicionalmente nos han vendido (estudios universitarios, hipoteca, coche, vacaciones y puesto de trabajo para toda la vida) se ha venido abajo hace ya tiempo. Compramos ese pack completo de vida y al final resulta que no es tan real como parecía. Debemos ser mucho más amplios y valorar otros tipos de vida, ya sea vivir de alquiler o en el medio rural, o ser tu propio jefe en lugar de querer ser funcionario.
 
Por último, el mundo se enfrenta a problemas que parecen difíciles de solucionar, al menos a corto plazo: el terrorismo, el desprecio hacia la clase política, los nacionalismos e independentismos, donde hace falta aunar y redoblar esfuerzos, sin caer en errores del pasado.

miércoles, 15 de junio de 2016

beBee, la red social del ‘Affinity Networking’

Al hilo de mi anterior artículo, en el que hablaba de la muerte del currículum vitae, mencionaba la importancia de las redes sociales profesionales a la hora de no pasar desapercibido por reclutadores y departamentos de recursos humanos. Pues bien, en este post voy a hablaros de una de esas plataformas, beBee, para muchos la red social del ‘Affinity Networking’, que ha superado los 10,5 millones de usuarios registrados en todo el mundo en su primer año y se propone desembarcar en lugares como Estados Unidos, Canadá y Australia. Ahí es nada!!!
 
Para quien no la conozca, beBee es una red social de afinidad que tiene como objetivo unir a los usuarios a través de su profesión y de sus aficiones, lo que se conoce ‘Affinity Networking’. Mediante las más de 21.500 colmenas, sus más de 10,5 millones de abejas (usuarios) en todo el mundo pueden encontrar desde un socio para emprender una nueva aventura profesional como un compañero con quien compartir aficiones sin necesidad de conocerse entre sí. A esta manera de relacionarse e interconectar a partir de intereses en común, beBee lo ha querido definir como conexión del tercer grado, que va más allá de conectar entre amigos y/o familiares, o de las conexiones puramente profesionales. Creo que esa es una de las claves de su éxito, mantenerse a caballo entre los contactos profesionales y personales, ya que cada vez la frontera entre ambos es más difusa y difícil de distinguir.
 
Hay un dato que me parece alucinante; durante su primer año, más de 25.000 empresas han publicado en beBee sus vacantes de empleo. De todos los usuarios que se han inscrito en alguna oferta de empleo, 400.000 han conseguido ser seleccionados o preseleccionados en los diferentes procesos de contratación. Y eso con la que está cayendo.
 
Después de haber recibido una primera ronda de financiación de 10 millones de euros de los propios socios fundadores, la empresa europea está inmersa en negociaciones con grupos de inversión para conseguir una segunda ronda de financiación que les permita crecer en Estados Unidos, Canadá, Australia... la lista es interminable. Además, beBee ha sido reconocida como PYME Innovadora por el Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad del Gobierno de España, lo que supone un paso más en el crecimiento y afianzamiento de la compañía como red social de referencia en España y el resto del mundo. Para que luego digan que en España no hay talento.
 
La cosa no queda ahí, beBee ha sido elegida por The Next Web en su lista de top startups europeas. La famosa publicación online de noticias sobre negocios y tecnología en Internet ha seleccionado a la red social del Affinity Networking como opción a ser una de las startups europeas del 2016. Sí, has leído bien, una de las startups europeas del año 2016.
Os animo a probarla si aún no lo habéis hecho,  beBee está disponible a través de la web http://www.bebee.com y de las aplicaciones para iOS y Android.

miércoles, 8 de junio de 2016

La muerte del currículum vitae

El currículum vitae ha muerto, al menos como lo conocíamos hasta la fecha. Se acabó eso de "voy a echar currículums" en no sé qué empresa o ETT. Probablemente no sirva de nada. Eres uno más de una interminable lista que forma una enorme montaña de papel encima de una mesa, que en virtud de quién lleve el proceso de selección decidirá a quién contrata o subcontrata, o mejor dicho, alquila por horas. Nos han educado siempre en eso, en no destacar y ser una opción más a elegir. Importa muy poco quién suma valor añadido.
 
Pero las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y las redes sociales han sustituido al tradicional CV. Hoy en día se reclutan muchos más profesionales desde plataformas como LinkedIn, Xing o beBee, donde tu perfil puede no pasar desapercibido para los reclutadores y departamentos de recursos humanos. No es necesario el formato tradicional en papel porque el mundo cada vez es más global y más social. Además, estas plataformas permiten la interactuación entre usuarios, grupos y empresas. Por otro lado, cada vez hay más gente consciente de la importancia de gestionar correctamente su propia marca personal, existiendo además la opción del vídeo-currículum en canales como YouTube o Vimeo.
 
Además, estoy convencido que estamos no tanto ante una crisis sino ante un cambio de era, vamos de una sociedad de empleados hacia otra de autoempleados y emprendedores, donde casi nadie va a ofrecerte un trabajo sino que vas a necesitar fabricártelo tú mismo. Añadamos que probablemente una buena parte de los trabajos del futuro a fecha de hoy ni siquiera existen. Estamos a las puertas de una nueva revolución industrial-laboral y nada parece escrito. El siglo XXI será sin duda el siglo del talento.

lunes, 14 de marzo de 2016

Do you speak English?

En el mundo actual en el que nos movemos, uno de los factores más decisivos es el manejo de idiomas y herramientas tecnológicas, que suponen un factor diferencial en este universo cada vez más competitivo. Ya no sirve solamente con cursar estudios universitarios y de postgrado, hace falte ese plus que puede darte precisamente el manejo de la lengua de William Shakespeare.
 
Pues bien, el "inglés", tan implantado ya en nuestros modelos educativos hasta el punto de hablar de sistemas bilingües, se erige en un codiciado bien que puede abrirte puertas profesionales o defenestrarte al olvido. Se trata de un idioma global, nada menos que el idioma de los business y de internet (casi nada), necesario hoy en día hasta para ir a la vuelta de la esquina.
 
Probablemente, si tuviera que darle un consejo a alguien, sería que aprendiese bien inglés, no me refiero a que se saque un certificado o estudie la gramática inglesa, eso ya se hace en la escuela, me refiero a que sea capaz de mantener una conversación fluida del tiempo que sea y con quien sea, que vea películas en versión original, que sea capaz de acudir a una reunión de trabajo en inglés o solucionar un trámite administrativo en otro país, que sea capaz de viajar o residir en el extranjero y salir del paso de cualquier situación que pudiera presentarse. La pregunta es: Do you speak English?


domingo, 14 de febrero de 2016

MBA Personal, de Josh Kaufman

Este libro me llamó especialmente la atención desde el primer momento en que lo vi, el propio título resulta desde luego rompedor: "MBA personal. Lo que se aprende en un MBA por el precio de un libro". A lo largo de más de 500 páginas, Josh Kaufman demuestra que, para triunfar, no es necesario pagar el dineral que vale hoy en día un MBA. Se acabaron esas cantidades enormes de dinero por tener un Master of Business Administration, que en la actualidad no representan el valor seguro que suponían en otro tiempo. No es necesario ya endeudarse de por vida para adquirir los conocimientos impartidos en un master de este tipo. Caminamos hacia un mundo donde es mucho más importante compartir el conocimiento.
 
Según Kaufman, los negocios de éxito crean o nos ofrecen algo de valor, que los demás queremos o necesitamos, a un precio que estamos dispuestos a pagar, de un modo que satisface nuestras necesidades y expectativas como compradores y genera los suficientes ingresos a la empresa de modo que a los propietarios les resulte rentable seguir operando. Lo primero se consigue con la prospección de mercado, lo segundo mediante el marketing, lo tercero mediante la entrega y las operaciones del valor, lo cuarto gracias al servicio al cliente y lo quinto y último mediante las finanzas.
 
En el libro se habla de las maneras que existen de evaluar el mercado, conceptos como la oferta mínima viable económicamente, el marketing y las ventas, el flujo de valor y los canales de distribución, la financiación y el margen de ganancias, el ciclo de flujo de caja, el apalancamiento, la importancia de la mente y la motivación, cómo debemos trabajar en equipo, la planificación y la importancia de comprender, analizar y perfeccionar los sistemas, la optimización y la automatización, etc.
 
En definitiva, todo lo que se aprende en una prestigiosa escuela de negocios, pero por el precio de un libro. Os recomiendo que le echéis un vistazo.