El currículum vitae ha muerto, al menos como lo conocíamos hasta la fecha. Se acabó eso de "voy a echar currículums" en no sé qué empresa o ETT. Probablemente no sirva de nada. Eres uno más de una interminable lista que forma una enorme montaña de papel encima de una mesa, que en virtud de quién lleve el proceso de selección decidirá a quién contrata o subcontrata, o mejor dicho, alquila por horas. Nos han educado siempre en eso, en no destacar y ser una opción más a elegir. Importa muy poco quién suma valor añadido.
Pero las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y las redes sociales han sustituido al tradicional CV. Hoy en día se reclutan muchos más profesionales desde plataformas como LinkedIn, Xing o beBee, donde tu perfil puede no pasar desapercibido para los reclutadores y departamentos de recursos humanos. No es necesario el formato tradicional en papel porque el mundo cada vez es más global y más social. Además, estas plataformas permiten la interactuación entre usuarios, grupos y empresas. Por otro lado, cada vez hay más gente consciente de la importancia de gestionar correctamente su propia marca personal, existiendo además la opción del vídeo-currículum en canales como YouTube o Vimeo.
Además, estoy convencido que estamos no tanto ante una crisis sino ante un cambio de era, vamos de una sociedad de empleados hacia otra de autoempleados y emprendedores, donde casi nadie va a ofrecerte un trabajo sino que vas a necesitar fabricártelo tú mismo. Añadamos que probablemente una buena parte de los trabajos del futuro a fecha de hoy ni siquiera existen. Estamos a las puertas de una nueva revolución industrial-laboral y nada parece escrito. El siglo XXI será sin duda el siglo del talento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario