sábado, 7 de marzo de 2015

La revolución digital

En un mundo dominado por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y con una economía de mercado cada vez más global e interconectada entre sí, asistimos en los últimos años a un proceso que podríamos denominar "revolución digital", término que para nada nos es nuevo pero que quizá en los últimos años ha producido entre nosotros y, lo más importante, a todos los niveles, profundos cambios en nuestro modus vivendi y en la manera que tenemos de relacionarnos. Me viene a la cabeza cómo el móvil o las plataformas de mensajería instantánea han pasado a dominar buena parte de nuestro tiempo e incluso han llegado a marcar nuestro propio ritmo diario.
 
Hoy en día (Nowadays or Today que dirían los norteamericanos), somos una sociedad hiperconectada, fundamentalmente gracias al móvil y las tablets, y tremendamente preocupada por nuestra imagen digital. Que nadie ose decir nada malo de nosotros en las redes sociales o ponga un comentario negativo sobre nuestra actividad. Parece cada vez más una relación de apariencias que de fondo. Pero volvamos al tema.
 
Esta revolución digital ha roto por completo determinados sectores, véase medios de comunicación, turismo, empresa, comercio y publicidad, entre otros. Éstos y también otros muchos, han sufrido un verdadero proceso de innovación y adaptación al medio en la forma de hacer y de decir, aunque el camino no ha sido precisamente rápido y sencillo. Algunos han tenido que verse al borde del precipicio para adaptarse a las nuevas realidades de este mundo cada vez mucho más digital. La red ha democratizado también a la clientela y su forma de interactuar con las marcas, las redes sociales han sido el cómplice perfecto que ha posibilitado precisamente esta democratización. Hemos pasado de ser consumidores de información a convertirnos en makers. Pero a la vez, dejamos de comunicarnos de uno a uno para pasar a comunicarnos de muchos a muchos. Radica aquí, por tanto, una de las principales diferencias.
 
Esta nueva revolución industrial, lejos de comparaciones con tiempos pretéritos, nos conduce a un nuevo universo de posibilidades en infinidad de campos. Quizá nos falte acompasar esta revolución al mundo de la empresa y la cultura empresarial (especialmente en España). Seguimos formando perfiles que no atienden a las necesidades del mercado global en el que vivimos. También nos siguen educando de una forma anacrónica a como están evolucionando los tiempos. Afortunadamente, existen cada vez más ejemplos para la esperanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario